Por: Colectivo Nemugún Kine.
Una vez más me toca viajar al sur a mi Alma Mater a la escuela que me enseñó las herramientas para trabajar. Este viaje fue especial. Fue para despedir al profesor Sergio Leonardo Crisóstomo Enríquez. Fue para despedir a mi amigo. En representación de mi Escuela hablé de él, antes que su cuerpo fuera entregado a la tierra. Y me nació lo que ahora empiezo a relatar.
“...Yo quiero seguir jugando a lo perdido, yo quiero ser a la zurda más que diestra, Yo quiero hacer un Congreso de lo Unido, yo quiero rezar a fondo un hijo nuestro. Será que pasó de moda la locura, dirán que la gente es mala y no merece, más yo partiré soñando travesuras, acaso multiplicar panes y peces.
Yo no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui, allá Dios, que será divino, yo me muero como viví, yo me muero como viví, yo me muero como viví… (El Necio, Silvio Rodríguez).”
Canción que simboliza parte de la Vida de Sergio, el partió entregando el máximo, a través del movimiento, en un partido de fútbol, en un Club Social (La Obra), Club de sus Amores, dinámica que representa el movimiento colectivo expresado con inteligencia y usando los valores más altos de la humanidad. Que partida más Coherente y Consistente con la Historia de Vida de Sergio. Un Kinesiólogo de Tomo y Lomo, Valiente, incansable, un ser Hermoso.
Hablo desde la posibilidad de haber compartido con él parte de su vida, desde el año 1986, en la Sede Maule, Kinesiología UC. Sergio, tú representas fielmente a la generación de los 80 (ahí viene, la fuerza, la voz de los 80…), esa que emerge para cambiar las condiciones del país, viviendo como un Verdadero Estudiante Universitario. Eras inquieto, móvil, participativo en diversas actividades que se conectaban con el mundo social. Eso también lo ví cuando corrías por la Banda Izquierda, nadie te pasaba... en la selección Fútbol Kine de la Época. Formaste parte del centro de alumnos de kinesiología, participaste valientemente en las dinámicas de la federación de estudiantes de la universidad, siendo parte del movimiento estudiantil que se enfrentaba a la compleja realidad que vivía el país en esos años (Dictadura Cívico-Militar).
Compartimos marchas, protestas, asambleas trabajos voluntarios, entre tantas otras actividades que se conectan con la impronta de Ser Universitario. Posteriormente diste el salto a la Región Metropolitana, ganando los espacios por mérito para trabajar en el Hospital Clínico de la Universidad Católica. Formaste parte del Primer Equipo de Terapistas Ventilatorios que daban asistencias a las complejidades de asistir a personas con Disfunción Ventilatoria Severa. Facilitaste la fusión de esa compleja tecnología con la kinesiología más tradicional, a través formando parte de la Secretaría de la Educación. Labores que estaban fuera del horario de trabajo, ad honorem, cuando empezaba a imperar el modelo de mercado. Saltaste a la primera Licenciatura en Kinesiología que se daban esos años en los inicios de los 90 donde solamente tenías un Domingo libre al mes durante dos años.
Y después formaste parte del Servicio de kinesiología de la Católica en el Área Cirugía de Tórax desempeñándote con gran excelencia. Y consistente con tu historia, fuiste parte del equipo de fútbol de kinesiología en esos tiempos siguiendo la línea de ser un gran Deportista tanto en la etapa Universitaria como en esta otra etapa del mundo laboral. Paralelamente formaste parte de la Docencia Clínica recibiendo estudiantes de kinesiología de la Universidad Católica entregando todo tu profesionalismo y sabiduría a las nuevas generaciones. Dejaste un hermoso legado en esa institución aparte de haber favorecido el nacimiento de un programa de Especialidad en Kinesiterapia Respiratoria, uno de los primeros esfuerzos de la Profesión que tenía una Validez desde la Universidad.
Luego diste un hermoso salto hacia el Mundo Académico favoreciendo la fundación de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, donde formabas parte de un equipo de trabajo en la cual se asumió la gran responsabilidad de hacer la rama de Kinesiología 1 Kinesiología 2 y Pato kinesiología. Con el Cultivo de tus saberes y haceres ya formabas parte de una dinámica colectiva que empezaba a generar conocimiento propio del Kinesiólogo Chileno usando el Método Científico desde la línea Pruebas Funcionales en Kinesiología, estudios que hasta la fecha son referenciados como la Prueba de marcha en 6 minutos de niños chilenos. Paralelamente tenías tus labores en la kinesiología del adulto mayor, aportando todo tu profesionalismo y calidad humana a los adultos mayores en el Hogar Hermanita de los Pobres, donde también ahí invitabas a tus estudiantes a participar.
Posteriormente hiciste reemplazos como Kinesiólogo cuarto turno en el hospital Padre Alberto Hurtado y posteriormente formaste al primer grupo de kinesiólogos de cuarto turno en el Complejo Asistencial Sótero del Río que cubrían las necesidades en las unidades de paciente crítico de esa institución. Marcando tu calidad como un profesional de excelencia como un Verdadero Servidor Público. Después de haber contribuido a generar el Programa de Especialización en el Área Respiratoria fuiste alumno de la misma, marcando la diferencia con los que querían recibir ese mismo título sin hacer el programa. Ahí se establecieron vínculos potentes entre la Pontificia Universidad Católica de Chile con su Departamento de Enfermedades Respiratorias y Servicio de Kinesiología y la Universidad Católica del Maule.
Posteriormente caminaste la Ruta del Primer Magíster en Kinesiología de Chile viajando todos los fines de semana desde Santiago a Talca estar ese fin de semana volver y seguir con tus misiones en la Región Metropolitana. Pasó el tiempo y recibiste el llamado de tu Alma Mater, así iniciaste tu hermosa Ruta académica en la querida Universidad Católica del Maule en su Escuela - Departamento de kinesiología hasta la actualidad. Ahí coordinaste las prácticas clínicas, enseñando toda tu sabiduría a las nuevas generaciones de alumnos desde el Hospital Regional de talca y en muchas otras áreas donde la labor de extensión de la Universidad se vio plasmada en tus manos y en todo tu ser. Cuando llegaron los problemas de la pandemia- sindemia del coronavirus, elegiste ir a Santiago y hacerle frente a este Virus Asesino desde el Sótero, marcando la Épica de tu Vida. Podrías haber elegido quedar en casa y actividad online. Impresionante, alma de un Guerrero.
Sergio, compartimos muchos de los sueños de un país y una mejor kinesiología, eres El Maestro de la Vida y la Kinesiología Social y Política.
Fuiste generoso, valiente, protector y con una hermosa rebeldía que siempre admiré y eso lo agradezco me despido de esta carta para rendirte honores que mereces y agradecer a la vida por encontrarme contigo en esta ruta.
Regreso a mi casa y todavía te lloro Amigo del Alma... nos vemos... en la próxima cumbre.
Con amor, Ramón.
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• Desafíos kinesiológicos en la sobrecarga del cuidador.
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